Editorial en Diario La Prensa 10/06/2010
¿Y Salto no importa?
Entre lo que se ve y palpita al presente y lo que se escuchaba y prometía hasta antes del 9 de mayo del corriente año, uno presumía que si algo les interesaba a los líderes y dirigentes políticos del medio, ya fueran del oficialismo como de la oposición, quienes pretendían seguir gobernando y los que aspiraban hacerlo ( y que lo lograron) lo que primaba era el interés de servir de la mejor manera a la ciudadanía salteña.
De atender sus necesidades, posibilitar que los sueños más variados de progreso y una vida mejor en este terruño que todos amamos entrañablemente se hicieran posible y tajante realidad. Y hablamos de lo simple y real de cada uruguayo. Tener trabajo, la posibilidad de acceder a una vivienda digna, adecuada, de circular por calles bien pavimentadas y mejor mantenidas, bien iluminadas, con mas saneamiento, y una seguridad publica que avente mas de un temor escondido que al circular por algunas zonas de la ciudad, al presente, nos puede embargar. Pagar los impuestos y tasas que nunca son simpáticos pero que son los dineros con los cuales una sana administración, permite mejorar la ciudad, y todo el departamento en sus necesidades básicas o primarias de la mejor manera, obligarían supuestamente a cuidarlos cuando se los gasta. A no derrochar. A optimizarlos y no en aprovecharlos para beneficiar a la gente de su sector político o hacer “mala” politica. Todo ello, dentro de un supuesto nuevo tiempo, de una política mas ética, solidaria y procurando una equidad muy promocionada y buscada. Y ante todo ello, uno se sentía reconfortado, esperanzado y pensaba que en este juego hermosos de la democracia y la sana alternancia en el poder que se determina por el voto del soberano, la etapa de la transición del gobierno municipal, entre gente que mas allá de las diferencias ideológicas que tenemos y/o sostenemos en ese libre albedrío de pensamiento y las ideas, primaba no solo el de mirar mas allá de la cortedad y liviandad del momento, sino en asumir que lo primero que nada es que trabajamos y luchamos por el país y el terruño, por una siempre buscada – presumiblemente por todos – justicia social.
Por ende, entre gente educada y con una tradición republicana y democrática, sin cucos de izquierda ni de derecha como antaño, todo se iba a dar en forma natural, honrada y sin especulación alguna. Lamentablemente, en los últimos días, algunas conductas, decisiones y medidas, nos muestran que estábamos lamentablemente en un increíble e inocente error. Todo quedo así mostrado, sin pudor ni rubor alguno, al saltar al primer plano, la soberbia y la miseria humana, tamizada con una mediocridad que sumada a una falta de honradez intelectual, de conducta y respeto, entramos en una inesperada e increíble competencia por dejar presupuestados y colocados en los mejores rangos del escalafón municipal salteño a muchos que entraron al gobierno como asesores, en cargos de confianza, y que obviamente se pensaba , creía y asumía naturalmente, que así como trabajaron con Fonticiella primero y el Dr. Gabrielli, en esta última etapa de la administración de izquierda frentista, al entregar la administración del departamento de Salto a Germán Coutinho, acompañarían en una retirada digna y lógica a quienes deberán abandonar y entregar el poder.
Resulta que no ha de ser así. Y todo lo que en su momento, se supo señalar y criticar ácidamente como excesos de poder, cuando les toca a los presuntamente inmaculados, la hidalguía de la conducta, de la honradez de los procedimientos, dejan de lado ese principio. Hay que asegurar un puesto con buen sueldo al compañero, al dirigente o militante que quedo ahora a pie… No importa que Juan Pueblo, pague con sacrificio, los mas diversos impuestos que financian a la intendencia de Salto. Prima el amiguismo de dejar “acomodados” a los “compañeros”. Y así, se cae en una reprochable conducta. Atrás quedaron definitivamente aquello de que eran distintos, de que se podían equivocar, pero no meter la mano en “la lata”, de que no se iba a hacer “amiguismo”. ¿Y esto que hoy nos sorprende y duele a los salteños, que és? ¿Cómo se puede calificar? Hacen muchísimo más de lo que antes sabían criticar y prácticamente llevar a las hogueras… Están superando todo lo antes conocido y maldecido. Y no tengan dudas, la ciudadanía esta tomando nota de ello. Hasta simples militantes del FA, se muestran indignados por estos acomodos de última hora.
Todo es un lamentable sálvese quien pueda, interesado y ventajero, que deja bien a las claras que quienes no estaban a la sombra del poder de turno, serán perjudicados, sin miramiento alguno, ni respetados en su carrera funcional, si son municipales.
Y ante tanta descarnada y descarada actitud, uno no puede dejar de pensar: ¿Alguien se acuerda, del ciudadano simple, el salteño de a pie, al que se le pidió el voto? ¿Esta es la clase de política solidaria y supuestamente honrada que se ofrecía por nuevos hombres que han hecho de la supuesta equidad su norte? Nos sentimos francamente desilusionados y heridos como simple ciudadano salteño que somos. Creemos que no nos merecemos este destrato ni esta verdadera burla a la esperanza y al falso credo de la izquierda frente amplista. Terminan en forma lamentable sin duda. Y esto será histórico. Porque establece que no son justamente puros, los que deberían serlo, por el supuesto compromiso demócrata y cristiano, que dicen sostener y que evidentemente no practican. La historia y la gente, por si no lo saben, ya lo esta juzgando severamente.


