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Columna de Juan Llantada Fabini en el suplemento Mano a Mano de Diario El Pueblo

Posted in General, Sin categoría on Marzo 30th, 2010 by Mario Kroeff – Be the first to comment

¿“Fraude” Electoral Municipal?

 

El Uruguay tiene una de las legislaciones electorales más extraordinarias del mundo, y un sistema de sufragio a prueba de fraude material. Para los nacidos y criados aquí es a veces complicado entenderlo; los extranjeros definitivamente no suelen hacerlo, pero cuando se les explica (cosa que requiere mucha paciencia) quedan admirados.

Y destaco que el sistema de sufragio es “a prueba de fraude material”, porque hay otras modalidades de engaño que aún deben ser corregidas.

La lectura del Código Penal resulta especialmente interesante, porque no existe en él una definición concreta de fraude, sino la tipificación de conductas fraudulentas.

De todas maneras de esa lectura, resulta evidente que el fraude es, como la estafa, un procedimiento mediante el cual, con engaño, incluyendo eventualmente la falsificación documental, se obtiene un beneficio que se oculta en forma premeditada.

Wilkipedia enumera un interesante listado de formas de fraude electoral:

  1. Suplantación del elector, consiste en que otra persona vota en lugar del elector, por ejemplo, personas que han fallecido.
  2. Coacción al elector para impedirle que libremente elija el candidato o una opción propuesta.
  3. Robo de urnas o paquetes electorales antes de que sean debidamente computados.
  4. Adulteración de las actas de la elección modificando los números de sus resultados reales.
  5. substitución de paquetes electorales, actas, etc.
  6. Introducción de fajos de boletas previamente votadas en la urnas para inflar la votación de una candidatura, partido u opción electoral.(técnica conocida también como embarazo de urnas)
  7. Caída de los sistemas de cómputo en red para confundir a la opinión pública y manipular los resultados electrónicamente.
  8. Utilización de recursos ilícitos para aumentar el gasto de campaña y obtener ventaja ilegal en la publicidad.
  9. Complicidad con funcionarios de los procesos electorales para ocultar las evidencias del Fraude electoral.
  10. Intervención del Gobierno, para favorecer a un candidato, partido o propuesta electoral, mediante propaganda maliciosa o ejecución de obras concretas ofrecidas por el candidato o partido al que se quiere favorecer de manera fraudulenta.
  11. Control de los medios de comunicación para confundir y engañar a los electores haciéndolos creer que el resultado fraudulento es legítimo.
  12. Uso de la fuerza pública contra los inconformes.
  13. Manipulación de los sistemas de cómputo.
  14. Soborno de las personas que cuentan los votos.
  15. Voto cadena. Permite la compra de votos, el primero que entra a votar, pone otro sobre (no el autorizado, sino uno cualquiera) probablemente ese voto quedará impugnado, pero se lleva consigo el sobre válido. Luego introduce en él una boleta de su partido y lo cierra bien, luego puede organizar una cadena de votos asegurándose que son a su favor, aunque haya cuarto oscuro. A cada persona, le ofrece alguna recompensa, si trae el sobre vacío a cambio de llevarse el sobre lleno.

Contra todas las modalidades “físicas” de fraude nuestro sistema electoral está razonablemente prevenido, (excepto el numeral 10 que han sido flagrantemente ejecutado durante los dos últimos años), inclusive el voto-cadena, con el sistema de sobre con tirilla numerada y firma de los sobres por el Presidente y Secretario de la Mesa de Votación es virtualmente imposible, ya que exigiría el montaje de un equipo de falsificación altamente sofisticado.

No obstante persiste en nuestro sistema electoral a nivel institucional una forma “fraudulenta” de modificar la voluntad del elector. La misma ha sido corregida eficazmente en el caso de las candidaturas presidenciales y parcialmente en lo que refiere a las acumulaciones en la elección de legisladores.

No ha ocurrido lo mismo en el caso de las elecciones departamentales. La multiplicidad  de candidatos a Intendente por un mismo lema, (hasta tres), supone la posibilidad de falsear la voluntad del elector.

Así puede verse en forma paradigmática en el caso del Frente Amplio en nuestro departamento. El ex intendente Fonticiella, aspirante a la reelección, es claramente el candidato mayoritario de su partido (con más del 60% de la intención de voto). Dentro del lema Frente Amplio también compiten Mutti y Dalmao.

Ambos sumados no alcanzan al 25% de la intención de voto frentista, y lo que es más grave han dicho de Fonticiella y su gobierno, (en el fondo y en la forma), las cosas más descalificantes que imaginarse pueda.

Sin embargo en la realidad, el caudal electoral que ellos logren acumular, contribuirá a la reelección de quien ellos han denostado en forma sistemática desde que comenzó la campaña.

Siendo esto grave, resulta además moralmente censurable porque Mutti ni Dalmao saben perfectamente que sus votos “opositores”, solo servirán a la eventual continuidad del mal gobernante que con tanta energía han denunciado.

Estamos claramente ante una forma legal (aunque ilegítima) de “fraude” electoral. Como lo es todo mecanismo que desvíe o invalide la verdadera voluntad del elector; por ejemplo (en escala menor), el hacer suponer que quien no integra la fórmula municipal es parte de la misma con fotos y enunciados engañosos.

Pero más allá de anécdotas puntuales, es bueno pensar que en el futuro será necesario imponer la candidatura única municipal; advirtiendo que no gustará a la dirigencia política a quien esta forma de “acumulación de los opuestos” interesa y sirve, pero con la firmeza de convicción que brinda actuar en defensa de la legitimidad del sufragio y el respeto de la voluntad del elector.